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Hasta no hace mucho, solo los restaurantes que ofrecían gastronomía de lujo se preocupaban de ofrecer un diseño en el local acorde a las experiencias que sus clientes vivían en el interior. Hoy, esa tendencia está cambiando y cada vez son más los establecimientos que reconocen su importancia.

El sector hostelero ha evolucionado notablemente en los últimos años, guiado por el diseño de interiores más rompedor, hacia espacios diferenciadores que logran que los comensales no solo vivan una experiencia para el paladar, sino también un estilo de vida en un entorno con una esencia propia y envolvente.

Muchas son las tendencias de las que se habla para 2018. Según los expertos, el diseño inspirado en el estilo rústico ha pasado a mejor vida, dando paso a los espacios elegantes, donde la madera y las zonas verdes van a ganar presencia en cuanto al diseño de interiores. Sin dejar de lado la tecnología que, por ejemplo, tendrá un papel muy relevante en cuanto al diseño de la iluminación. De hecho, ya se baraja la posibilidad de que los restaurantes y los propios clientes puedan regular la iluminación de su espacio como deseen, a través de control remoto o aplicaciones móviles.

En resumen, el interiorismo se ha apoderado de un sector que cada vez mira más la distribución del espacio, la iluminación y los elementos de decoración. Juan Carlos Rodríguez Malvar, director comercial de Moinsa ofrece su visión sobre esta tendencia: «El interiorismo más vanguardista está presente en aquellas viviendas con diseños cuidados y rompedores. Sin embargo, en los últimos años los diseñadores de interiores han puesto el ojo en un sector que generalmente no había reparado en la importancia del diseño: la hostelería. Tan solo la gastronomía de lujo mostraba interés por este aspecto, pero recientemente se ha apoderado también de establecimientos al alcance de la mayoría de los bolsillos».

Multitud de posibilidades

Los restaurantes se han convertido en los espacios más deseados por los diseñadores y decoradores de interiores, por la multitud de posibilidades que presentan, así como por las exigencias de los comensales, que ya no solo buscan comer bien, sino hacerlo en un entorno que les resulte agradable, a veces por ser transgresor y otras simplemente por tener un encanto especial que haga de ellos sitios acogedores e inolvidables, a los que desearán regresar.

«A día de hoy podemos encontrar restaurantes que podrían parecen auténticos escenarios de películas para que, desde el primer minuto, el cliente se involucre en el ambiente del lugar y desconecte de la rutina», comenta Juan Carlos Rodríguez Malvar, de Moinsa.

Sillas, lámparas, paredes, puertas y hasta los propios utensilios que empleamos para comer, están en perfecta sintonía para unificar la estética del lugar y el tiempo de ocio dentro del local. «Una buena distribución del espacio y una correcta elección de la decoración y la iluminación, para que esta logre transmitir la esencia deseada, son fundamentales a la hora de apostar por el diseño de interiores como el elemento que complete la experiencia gastronómica, más allá del propio plato», asegura.

Innovación sin límites

En los últimos años, esta tendencia por el diseño se ha incrementado notablemente en la oferta gastronómica de nuestro país, principalmente en las grandes ciudades, donde ya encontramos verdaderos ‘restaurantes de diseño’ como Sushita Café o Habanera, situados en pleno centro de la capital española, que destacan por su relación calidad-ambiente-precio, ofreciendo a sus clientes un espacio único, a la vez que acogedor.

Según Rodríguez Malvar, «se prevé que esta apuesta por la estética en la hostelería siga aumentando y, para ello, las empresas que nos dedicamos a ofrecer soluciones de este tipo, nos posicionamos a la vanguardia para seguir adaptándonos a los gustos, preferencias y exigencias del público contemporáneo».

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