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Según cruzas el umbral del Bovia ya sabes lo que te vas a pedir; el asado es su especialidad y el aroma que envuelve todo el local. Esperas mesa en una barra que te incita a degustar un buen vino; te sientas en un salón que te permite disfrutar de una agradable velada y pasas por una cocina «a la vista», que es el sueño de cualquier chef. Así es el restaurante Bovia, un templo de lo tradicional, que se vale de la más innovadora maquinaria de cocción para deleitar al comensal con los mejores platos. Alarsa Hostelera ha dirigido este impresionante proyecto y ha contribuido a crear un establecimiento que pasará a la historia por su buen asado.

Alarsa ha sumado una instalación más a su amplio y dilatado historial: el restaurante Bovia, un impresionante local situado en la Calle de Joaquín Turina. Un trabajo que han realizado de la mano de Fagor, firma de la que son distribuidores.

Según Carlos Bovia del Viso, propietario del establecimiento, «Alarsa ha realizado un magnífico trabajo y estamos muy satisfechos con los resultados de la instalación». Este elegante establecimiento dispone de dos plantas, siendo la parte baja la más amplia y predominante del local. En ella se encuentra una parte de cafetería con barra y mesas altas con taburetes, donde la madera junto con el cobertor de los asientos otorga un aspecto cuidado y llamativo por igual. En el centro del local se halla la cocina, eje central y elemento principal, a la vista de los clientes de principio a fin.

Cocina amplia, ágil y completa

La gran experiencia y los servicios de esta veterana empresa de suministros de cocinas, lavanderías, frío industrial y material hostelero han servido para crear una cocina de máxima funcionalidad. En ella se puede encontrar maquinaria de múltiples marcas que da cuenta de la riqueza y diversidad de la instalación, protagonizada, eso sí, por el equipamiento propio de Alarsa Hostelera y una cocina de Fagor. Así, en un primer vistazo ya destaca «la gran parrilla, a la que le sigue una enorme cocina central, equipada con todo lujo de detalles. La acompañan mesas de trabajo, mesas acristaladas con led, mesas frías, fregaderos con grifos de ducha, envasadora al vacío y pelapatatas, un tostador o un horno, entre otros elementos», manifiesta Juan Ramón Dorado, del departamento comercial de Alarsa. Asimismo, la cocina se completa con una amplia gama de muebles de acero de la propia Alarsa, como parte de su producción propia.

Precisamente esto último es otro de los puntos fuertes de la instalación. El gerente demandó muebles a medida y Alarsa se los ofreció, pues entra dentro de las peculiaridades de su oferta. Además de esto, los dueños de Bovia «también solicitaron una barbacoa, ideal para la clase de menú que tenían en mente y que ya utilizan en otros restaurantes de su propiedad. De igual modo, también demandaron maquinaria para cocinar carne a la brasa», explica Juan Ramón Dorado.

En la parte final de la planta baja se sitúa el salón comedor y en la planta de arriba encontramos un segundo salón y la zona donde se encuentran las cámaras de congelación y conservación. Para Carlos Bovia «esta parte de la instalación era fundamental, porque según nos llegan los pedidos de comida los preparamos, envasamos al vacío y almacenamos. Luego regeneramos la comida y conserva todos los aromas y las propiedades culinarias. El resultado final ha sido el fruto perfecto de seis duros meses de trabajo que han culminado de manera satisfactoria, tanto para Alarsa como para sus clientes.

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