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lavado vajilla

Existen tres tipos de equipos de lavado de vajilla que son los más comunes en los establecimientos de hostelería: el lavavasos, para el servicio de barra; el lavavajillas, para el servicio de sala y cocina; y el tren de lavado, para grandes cocinas o colectividades. Además, la industria pone a nuestra disposición otros complementos, como lavautensilios, pulidoras, secadoras, abrillantadoras de cubiertos y todo tipo accesorios para mantener la vajilla limpia y reluciente.

Un hotel, un restaurante, un bar, un local de copas…, cada negocio tiene unas particularidades y necesidades de lavado muy concretas que hay que analizar al detalle . El lavado de la vajilla existente en el mercado actual de la hostelería está concebido como una oferta completa con capacidad de adaptarse a cada tipo de establecimiento, ofreciendo una solución completa en cada caso. Así, desde el lavavasos básico hasta a los sistemas de arrastre de cestas, los fabricantes ponen a nuestra disposición multitud de modelos de distintas capacidades, producciones y prestaciones.

Tipos de equipos

– Lavavasos: Dentro de la gama de lavavasos existen diferentes tipos de equipos disponibles. Se diferencian fundamentalmente por sus dimensiones. Así, los más pequeños, de uso habitual en bares, cafeterías y barras de restaurante están indicados para la vajilla de café, los pequeños vasos y las jarras. El ciclo de lavado dura 120 segundos de promedio, lo que facilita el lavado de unas 25 cestas cada hora aproximadamente.

– Lavavajillas: Existen dos tipos básicos de lavavajillas, el de apertura frontal y el de capota. El primero de ellos permite lavar platos de diferentes dimensiones. Es conveniente que antes de escoger uno u otro modelo el profesional determine en primer lugar cuáles son las piezas que pretende introducir en el equipo. Las dimensiones de los lavavajillas frontales determinan la altura de los platos que podrá lavar, así como el número de unidades que podrá insertar en cada cesta.

Por su parte los lavavajillas de capota (o cúpula) admiten todo tipo de lavado de vajilla convencional, cristalería y cubertería. Con ellos no hay que preocuparse por las dimensiones del material. La principal ventaja radica en el sistema de trabajo, puesto que es innecesario agacharse para introducir la cesta e iniciar el ciclo de lavado. Se instalan en línea. Es decir, con una mesa de entrada y una de salida de las cestas. En la de entrada habitualmente se incorpora un fregadero, que permite un pequeño prelavado con el grifo ducha para eliminar residuos antes de pasar al lavado automático.

Otro tipo de equipo es el lavacacerola, que actúa con características similares a los lavavajillas de capota, aunque suelen presentar apertura frontal superior de puerta. Están indicados para establecimientos que necesitan lavar grandes cantidades de bandejas, ollas, cacerolas, etcétera, en general grandes piezas del menaje de la cocina o comedor.

– Lavavajillas de arrastre: en las grandes colectividades lo más indicado son los trenes de lavado o lavavajillas de arrastre, también indicados para todo tipo de vajilla, cristalería y cubertería. Su funcionamiento automatiza todo el proceso de lavado de manera eficiente. Las cestas entran por una de las caras del equipo y salen por la otra en perfecto estado. Incluso puede incorporarse un módulo de secado, lo que permite una finalización óptima del ciclo de lavado. Las cestas se desplazan por unas guías.

Completando las gamas de lavado, muchos fabricantes ofrecen otros equipos complementarios lavautensilios, lavacestos, secadoras y abrillantadores que aseguran una vajilla en óptimas condiciones.

Factores que determinan la decisión

¿Qué producción de vajilla y cristalería hay que lavar? ¿De qué espacios se dispone para la zona de lavado? ¿Cuáles son las características del agua? Una vez analizadas estas cuestiones se debe hacer un estudio pormenorizado para escoger los equipos adecuados. Cada local tiene sus particularidades y hay que analizarlos bien para dar una solución óptima.

Unos de los factores más importantes a la hora de elegir el equipo de lavado es la durabilidad, las prestaciones de lavado y eficiencia del equipo. La calidad de la maquinaria a instalar es, sin duda, un factor muy importante, y sobre todo tener un servicio técnico y de mantenimiento verdaderamente cualificado

La evolución de los equipos

Los equipos de lavado de vajilla que encontramos en el mercado incluyen cada día mejores prestaciones: mayor higiene, facilidad de uso, comodidad en la manipulación, incremento de la aplicación de la electrónica para optimizar el control de los componentes vitales del equipo, eficiencia energética, reducción de los ciclos de lavado, reduciendo al mismo tiempo el consumo de agua, detergente y electricidad.

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