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Septiembre y octubre son meses de mucho riesgo debido al descenso de temperaturas y el consiguiente apagado de las torres de refrigeración ya que, cuando se encienden de nuevo, se hace sin una desinfección previa.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha querido recordar lo grave que sería para la salud el desarrollo de un brote de Legionella. Además, a los establecimientos puede costarles suculentas multas e incluso penas de cárcel por imprudencia grave si no se controla adecuadamente. Consecuentemente, para el empresa en sí puede afectar al prestigio y al futuro de la compañía .

En España han aparecido recientemente nuevos casos. Además, ha habido el caso del Hotel Macarena de Sevilla, cuyo juicio está programado para comienzos de 2017 y en el cual el fiscal solicita cuatro años de cárcel e inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión durante seis años para tres personas por cuatro delitos de homicidio por imprudencia grave y 15 delitos de lesiones también por imprudencia grave. Recientemente, también se han conocido otros casos a nivel internacional, entre ellos uno en Croacia que ha causado graves prejuicio sobre el turismo del país debido al cierre de tres hoteles en la zona de Isla de Veglia.

Es precisamente por este tipo de casos por los que ANECPLA vuelve a insistir en extremar las precauciones y llevar un cuidado a rajatabla de los sistemas de refrigeración. Septiembre y octubre son meses críticos, por lo que mantener una revisión periódica, un mantenimiento mecánico correcto y diversas tareas de prevención previas al encendido de las torres de refrigeración, se antojan tareas esenciales. Además, ANECPLA recomienda acudir siempre a empresas profesionales y autorizadas ya que estas son conocedoras de los protocolos de actuación, tanto si es para prevenir como para afrontar la presencia de la plaga.

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